domingo, 25 de octubre de 2020

BLEDO (AMARANTO)

    

El género amaranthus comprende aproximadamente 70 especies, de las cuales unas 40 son nativas de las Américas. Algunas son cultivadas por sus granos y se conocen como amaranto, mientras las que son cultivadas por sus hojas reciben el nombre de bledo. Sin embargo, las especies utilizadas como grano se podrían consumir como vegetal en su estado joven. También es conocida con el nombre de pira.

El bledo, pira o amaranto es una hierba anual de la familia de las amarantáceas que mide de 0.30 a 1 metro de alto. Crece sobre tierras más o menos removidas y ricas en nitrógeno. Es una planta originaria de las regiones cálidas y templadas del este y centro de Norteamérica, que ha sido extendida por los humanos a todos los continentes y llegó a Europa en el siglo XVIII. En Colombia crece espontáneamente entre los cultivos y es considerada maleza. 

Se consume como verdura en varios lugares del mundo, cuando está tierna, pero se debe tirar el agua con que se cuece, porque, como las espinacas contiene oxalatos solubles que no se deben ingerir en exceso porque son perjudiciales para las articulaciones y los riñones (los cálculos renales más frecuentes son de oxalato de calcio). Sus semillas también son comestibles y se pueden moler para hacer harina. Ha sido utilizado como alimento y para hacer medicamentos por muchos grupos nativos americanos y en el estado indio de Kerala, las hojas de bledo son la base del thora, un plato muy popular. El ganado vacuno y los cerdos si son alimentados con grandes cantidades de bledo pueden enfermar.

Las hojas de amaranto son una fuente excelente de ácido fólico, hierro, calcio, proteínas y vitaminas A, B2 y C. El grano llega a contener 16% de proteínas de alta calidad, superando al trigo, maíz y arroz. También contiene un alto porcentaje de lisina y aminoácidos, superior a otros cereales e igual a la leche de vaca.

He aquí algunas recetas con bledo (hojas) y amaranto (semillas)


TORTILLA DE BLEDO Y ESPINACAS

2 huevos

50 g de espinaca

50 g de hojas de bledo

50 g de cebolla

50 g de pimentón rojo

1 dientes de ajo

Sal y pimienta al gusto

Aceite de oliva

En una sartén a fuego alto se colocan dos cucharadas de aceite de oliva, cuando caliente se agregan todos los ingredientes, cortados en cubos pequeños. Se saltean hasta que estén parcialmente cocidos (el volumen de las hojas de espinaca y bledo hayan bajado considerablemente). Se retiran del fuego y se dejan reposar para que bajen un poco la temperatura.

Por otro lado, se baten los 2 huevos con dos cucharadas de leche. En un molde antiadherente o uno previamente engrasado se colocan los vegetales salteados y los huevos batidos. Se meten al horno previamente calentado a unos 200°C y se dejan cocinar hasta que, al introducir un palillo, este salga limpio.


JUGO DE BLEDO

Cogollos tiernos de la planta

Azúcar, panela o miel

Zumo de limón o naranja

Hielo al gusto

Se licúa y tamiza el bledo y luego se agrega el zumo de limón o naranja, hielo y el endulzante preferido.






MUSLOS DE POLLO HORNEADOS CON AMARANTO

8 muslos de pollo sin piel

2 huevos

1 taza de amaranto

4 cucharadas de harina

½ cucharadita de sal

Sazone el pollo a su gusto. Precaliente el horno a 180°C. Mezcla el amaranto, la harina y la sal. Pasa los muslos por el huevo y cúbrelos perfectamente con la mezcla anterior. Colócalos en una charola de horno ligeramente engrasada. Hornea tapado con aluminio por 30 minutos. Destápalos y reanuda el horneado hasta que estén cocidos y dorados. Se sirven acompañado por una ensalada fresca hecha con tomate. 


miércoles, 14 de octubre de 2020

ALMENDRAS

                           

 Las almendras son uno de los frutos secos más nutritivos del planeta, tienen un sabor delicado y dulzón, y contienen infinidad de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Entre sus bondades destaca que ayudan a fortalecer los huesos, el cabello, la piel y son buenas para el corazón. Son ricas en fibras, proteínas, vitaminas B y E, grasas saludables, hierro, calcio, fósforo.  Merendar almendras o tomarlas a media mañana puede ayudar a mantener unos niveles saludables de colesterol; además, contienen más fibra que cualquier otro fruto seco.

Unas 20 almendras nos aportan 100 calorías llenas de propiedades nutritivas y saludables; y debido a su efecto saciante las almendras ayudan a controlar el apetito. Una investigación publicada en la revista European Journal of Clinical Nutrition descubrió que los participantes que comieron un puñado de almendras todos los días experimentaron una reducción de la sensación de hambre sin aumentar su peso corporal. Y son aptas para todos porque al contener un bajo índice glucémico son indicadas para personas con diabetes.

La manera más común de disfrutar de todos los beneficios de las almendras es tomar un puñado de almendras crudas y con su piel, o incorporándolas a las ensaladas, en batidos o postres. También podemos preparar una mezcla de varios frutos secos, a la que se le puede agregar mayor cantidad de almendras.

Su aporte en carbohidratos nos ofrece energía para afrontar la jornada más exigente. Y el hierro que contienen nos ayudan a combatir la anemia.

Distintos estudios (el de la doctora Helen Griffiths de Predimed es uno de los más recientes) han demostrado que aquellas personas que comen almendras de manera frecuente, es decir unas cinco veces por semana, tienen un cincuenta por ciento más de posibilidades de reducir el riesgo de padecer un infarto y otras enfermedades cardiovasculares. Las almendras fortalecen y protegen las paredes de las arterias gracias a los aminoácidos y ácidos grasos que contienen.

Por su alto contenido de fósforo y magnesio, las almendras nos ayudan a tener unos dientes y huesos fuertes. También cuidan nuestros músculos, combaten la ansiedad, la irritabilidad y favorecen un buen descanso, evitando el insomnio. Además, por su contenido en calcio las almendras previenen la osteoporosis.

Con el consumo regular de las almendras podemos aumentar la función cerebral, de manera que este órgano se mantenga lúcido y activo.

El zinc que contiene las almendras mejora el funcionamiento del sistema inmunitario, favorece el crecimiento y combate los estados de fatiga o cansancio. La vitamina A que contienen cumple las mismas funciones y además ayuda a desintoxicar el organismo. Su contenido en selenio y vitamina E combate los radicales libres, y ayuda a prevenir enfermedades degenerativas.

Las almendras se suelen utilizar en diversos platos como postres, batidos o platos de sal. Esta vez compartiré con ustedes dos de mis preferidas: leche de almendras y queso de almendras. 


LECHE DE ALMENDRAS

1 taza de almendras peladas

2 tazas de agua

Lo primero que tenemos que hacer es pelar las almendras. Para ello ponemos a hervir agua suficiente para que las cubra. Cuando alcance el hervor echamos las almendras, las dejamos 1 minuto, luego las escurrimos y dejamos enfriar un poco antes de pelarlas. Una vez peladas ponemos a hidratar las almendras dejándolas en remojo como mínimo una noche, aunque podemos dejarlas hasta 48 horas. Cuando las almendras estén bien hidratadas, las escurrimos y las enjuagamos bajo un chorro de agua fría. Las ponemos con las dos tazas de agua en un procesador de alimentos - Thermomix, batidora de vaso, trituradora – y trituramos, primero dando unos golpes de turbo para romper las almendras y luego unos minutos seguidos a velocidad más lenta hasta conseguir una papilla muy fina y homogénea.

Ponemos un paño de algodón sobre un colador y colamos la mezcla recogiendo la leche ya colada sobre un bol y terminando de apretar bien con las manos para que escurra bien todo el líquido. Se guarda en el frigorífico para consumirla en un plazo de 2 o 3 días.

Los residuos sólidos que quedan dentro del paño de algodón se pueden deshidratar secándolos en el horno extendidos en una bandeja y dejándolos de 2 a 3 horas con el horno a la temperatura mínima. Luego se pueden usar como harina de almendra en recetas de repostería.


QUESO CREMA DE ALMENDRAS


1 taza de almendras  enteras

3 cucharadas de jugo de limón fresco

2 cucharadas (45 ml) de aceite de oliva virgen extra

1 diente de ajo

1 cucharadita de sal marina fina

1/2 taza de agua fría

2 cucharadas de levadura nutricional 

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, para el final

1 cucharada de hojas de tomillo fresco (opcional)

1 cucharada de hojas de romero fresco (opcional)

Para hacer el queso no es necesario pelar las almendras, a menos que así lo prefiera. Colocar las almendras en un tazón de agua a temperatura ambiente; déjelas en remojo durante 24 horas, escurrir y enjuagar.

En una potente licuadora o procesador de alimentos mezcla las almendras, jugo de limón, aceite de oliva -las 3 cucharadas-, el ajo, la sal, la levadura nutricional y el agua (si es necesario) hasta que esté muy cremoso, quizás 5-7 minutos.