miércoles, 14 de octubre de 2020

ALMENDRAS

                           

 Las almendras son uno de los frutos secos más nutritivos del planeta, tienen un sabor delicado y dulzón, y contienen infinidad de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Entre sus bondades destaca que ayudan a fortalecer los huesos, el cabello, la piel y son buenas para el corazón. Son ricas en fibras, proteínas, vitaminas B y E, grasas saludables, hierro, calcio, fósforo.  Merendar almendras o tomarlas a media mañana puede ayudar a mantener unos niveles saludables de colesterol; además, contienen más fibra que cualquier otro fruto seco.

Unas 20 almendras nos aportan 100 calorías llenas de propiedades nutritivas y saludables; y debido a su efecto saciante las almendras ayudan a controlar el apetito. Una investigación publicada en la revista European Journal of Clinical Nutrition descubrió que los participantes que comieron un puñado de almendras todos los días experimentaron una reducción de la sensación de hambre sin aumentar su peso corporal. Y son aptas para todos porque al contener un bajo índice glucémico son indicadas para personas con diabetes.

La manera más común de disfrutar de todos los beneficios de las almendras es tomar un puñado de almendras crudas y con su piel, o incorporándolas a las ensaladas, en batidos o postres. También podemos preparar una mezcla de varios frutos secos, a la que se le puede agregar mayor cantidad de almendras.

Su aporte en carbohidratos nos ofrece energía para afrontar la jornada más exigente. Y el hierro que contienen nos ayudan a combatir la anemia.

Distintos estudios (el de la doctora Helen Griffiths de Predimed es uno de los más recientes) han demostrado que aquellas personas que comen almendras de manera frecuente, es decir unas cinco veces por semana, tienen un cincuenta por ciento más de posibilidades de reducir el riesgo de padecer un infarto y otras enfermedades cardiovasculares. Las almendras fortalecen y protegen las paredes de las arterias gracias a los aminoácidos y ácidos grasos que contienen.

Por su alto contenido de fósforo y magnesio, las almendras nos ayudan a tener unos dientes y huesos fuertes. También cuidan nuestros músculos, combaten la ansiedad, la irritabilidad y favorecen un buen descanso, evitando el insomnio. Además, por su contenido en calcio las almendras previenen la osteoporosis.

Con el consumo regular de las almendras podemos aumentar la función cerebral, de manera que este órgano se mantenga lúcido y activo.

El zinc que contiene las almendras mejora el funcionamiento del sistema inmunitario, favorece el crecimiento y combate los estados de fatiga o cansancio. La vitamina A que contienen cumple las mismas funciones y además ayuda a desintoxicar el organismo. Su contenido en selenio y vitamina E combate los radicales libres, y ayuda a prevenir enfermedades degenerativas.

Las almendras se suelen utilizar en diversos platos como postres, batidos o platos de sal. Esta vez compartiré con ustedes dos de mis preferidas: leche de almendras y queso de almendras. 


LECHE DE ALMENDRAS

1 taza de almendras peladas

2 tazas de agua

Lo primero que tenemos que hacer es pelar las almendras. Para ello ponemos a hervir agua suficiente para que las cubra. Cuando alcance el hervor echamos las almendras, las dejamos 1 minuto, luego las escurrimos y dejamos enfriar un poco antes de pelarlas. Una vez peladas ponemos a hidratar las almendras dejándolas en remojo como mínimo una noche, aunque podemos dejarlas hasta 48 horas. Cuando las almendras estén bien hidratadas, las escurrimos y las enjuagamos bajo un chorro de agua fría. Las ponemos con las dos tazas de agua en un procesador de alimentos - Thermomix, batidora de vaso, trituradora – y trituramos, primero dando unos golpes de turbo para romper las almendras y luego unos minutos seguidos a velocidad más lenta hasta conseguir una papilla muy fina y homogénea.

Ponemos un paño de algodón sobre un colador y colamos la mezcla recogiendo la leche ya colada sobre un bol y terminando de apretar bien con las manos para que escurra bien todo el líquido. Se guarda en el frigorífico para consumirla en un plazo de 2 o 3 días.

Los residuos sólidos que quedan dentro del paño de algodón se pueden deshidratar secándolos en el horno extendidos en una bandeja y dejándolos de 2 a 3 horas con el horno a la temperatura mínima. Luego se pueden usar como harina de almendra en recetas de repostería.


QUESO CREMA DE ALMENDRAS


1 taza de almendras  enteras

3 cucharadas de jugo de limón fresco

2 cucharadas (45 ml) de aceite de oliva virgen extra

1 diente de ajo

1 cucharadita de sal marina fina

1/2 taza de agua fría

2 cucharadas de levadura nutricional 

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, para el final

1 cucharada de hojas de tomillo fresco (opcional)

1 cucharada de hojas de romero fresco (opcional)

Para hacer el queso no es necesario pelar las almendras, a menos que así lo prefiera. Colocar las almendras en un tazón de agua a temperatura ambiente; déjelas en remojo durante 24 horas, escurrir y enjuagar.

En una potente licuadora o procesador de alimentos mezcla las almendras, jugo de limón, aceite de oliva -las 3 cucharadas-, el ajo, la sal, la levadura nutricional y el agua (si es necesario) hasta que esté muy cremoso, quizás 5-7 minutos. 


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