jueves, 27 de septiembre de 2018

KALE

El kale o col risada, un vegetal de color verde intenso, que a primera vista parece una mezcla de lechuga, acelga y brócoli, pertenece a la familia de las crucíferas. Es originaria de Asia Menor y siempre ha sido muy consumida en Europa Central.
Llamada la verdura milagrosa, gana terreno por sus amplias propiedades nutricionales y grandes beneficios para la salud. Es ideal para las dietas hipocalóricas, ya que aporta una escasa cantidad de calorías y también es muy rica en fibra.
Es rica en hierro, calcio, vitamina C, A y K. El kale también es rico en magnesio, potasio y sodio los cuales le dan un efecto diurético que ayuda a reducir la hipertensión arterial. Tiene gran cantidad de fibra de buena calidad lo que favorece el tránsito intestinal, ayudando a evitar el estreñimiento, mejora los niveles de azúcar en sangre y crea sensación de saciedad.
El kale es muy versátil y puede prepararse de varias maneras, aunque la más popular son los jugos de esta verdura mezclada con otros vegetales y frutas. También puede comerse crudo en ensaladas (sin el tallo) o cocido brevemente. La recomendación es consumir una taza y media de kale dos veces a la semana.

ENSALADA DE KALE
2 tazas de hojas tiernas de kale
4 aguacates maduros
½ cucharadita de sal
3 tomates maduros
1 cebolla roja
1 limón
Aceite de oliva
¼ taza de cilantro fresco
Corta finamente las hojas de kale, corta los aguacates en cubos, pela, saca las semillas y corta el tomate en cuadritos, pica finamente la cebolla y el cilantro. Mezcla todo, alíñalo con limón, sal y aceite de oliva. Con los mismos ingredientes se puede hacer un guacamole, machacando el aguacate.

ZUMO DE KALE, AGUACATE Y TÉ VERDE
2 bolsitas de té verde
1 cucharadita de semillas de chía
50 g de kale
1 aguacate maduro                                           
2 bananos maduros
1 cucharadita de miel
Introduce las bolsitas de té en agua hirviendo por uno o dos minutos. Luego retírales y agrega las semillas de chía y deja que enfríe. Vacía el líquido en la licuadora y añade el kale, aguacate, los bananos y la miel. Mezcla todo hasta que esté suave y sirve en vasos largos.

KALE ASADO CON TOMATES CHERRY
2 cucharaditas de aceite de oliva
4 dientes de ajo
453 g de kale sin tallos
½ taza de caldo de verduras
1 taza de tomates cherry partidos a la mitad
1 cucharadita de jugo de limón                     
¼ cucharadita de sal
1/8 cucharadita de pimienta molida
Calentar el aceite en una sartén grande, agregar el ajo machacado o cortado y saltearlo durante dos minutos, luego añade el kale y el caldo de verduras. Cocinarlo a fuego medio hasta que el kale se ablande y algo del líquido se haya evaporado (5 minutos). Agregar los tomates y cocinar cinco minutos más. Añadir el jugo de limón, sal y pimienta. Revolver bien y servir de inmediato.

viernes, 25 de agosto de 2017

UCHUVA

La uchuva (physalis peruviana), también conocida como golden berry o aguaymanto, pertenece a la familia de las solanáceas, por tanto, comparte características con la papa y el tomate.
La uchuva se considera una fruta exótica. Se utiliza para preparar helados, yogurt, glaseados y ensaladas. Tiene alto contenido de pectina lo que la hace ideal para mermeladas y salsas.
Es una fruta originaria de América del Sur, donde se conocen más de 50 especies en estado silvestre. Sus bayas son muy ricas en vitamina C, tiene un alto porcentaje de calcio y pueden comerla los diabéticos. Purifica la sangre por sus excelentes antioxidantes y ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunológico. Tonifica el nervio óptico y es eficaz en el tratamiento de las cataratas. Además,  se emplea contra los parásitos intestinales, y gracias a sus propiedades diuréticas, favorece el tratamiento de las personas con problemas de próstata. También es utilizada como tranquilizante natural por su contenido de flavonoides.
Es una fruta baja en calorías, lo que la hace adecuada en tratamientos para adelgazar.

ENSALADA DE LA HUERTA NAVIDEÑA
Lechuga Batavia (rizada)
Espinacas frescas
Repollo morado
Pimentones rojos
Fresas                                                                                                   
Uchuvas
Moras de castilla
Aceite de oliva
Vinagre
Sal y pimienta
Lavar bien las hojas y las frutas. Cortar la lechuga y la espinaca con la mano en trozos grandes, el repollo y el pimentón en julianas delgadas, las fresas y moras laminadas y las uchuvas enteras. Preparar   la vinagreta con el aceite, el vinagre, sal y pimienta. Mezclar todos los ingredientes en una ensaladera y servir.


POLLO CON SALSA DE UCHUVAS
1 kilo de contra muslos de pollo sin piel
1 libra de uchuvas
100 g de cebolla
 taza de caldo
80m g de mantequilla
120 g de azúcar
Sazonar el pollo con sal y pimienta, dorar en una sartén con aceite y déjalo asar a fuego bajo. Saltea las uchuvas con la mantequilla y la cebolla. Agrega el azúcar, el caldo de pollo y deja reducir por 15 minutos. Servir el pollo sobre la salsa.


MOUSE DE UCHUVAS
200 g de crema de leche
1 libra de uchuvas
1 taza de azúcar
½ taza de agua
1 sobre de gelatina sin sabor
3 claras
Elabore un almíbar espeso llevando a ebullición el agua y el azúcar. Luego licúe las dos terceras partes de las uchuvas y añádalas al almíbar, dejar cocinar por unos minutos más y retirar del fuego. En otro recipiente disuelva la gelatina al baño maría y reservar. En recipientes separados bate la crema de leche hasta que duplique su volumen y las claras de huevo hasta el punto nieve. Mezclar ambas con el almíbar de las uchuvas, agregar la gelatina sin sabor y vaciar en un recipiente. Llevar a la nevera por tres horas.  Mientras se enfría, licuar el resto de las uchuvas con un poco de agua, colar y llevar al fogón con azúcar y dejar cocinar hasta que se haga una salsa. Dejar refrescar y servir sobe el mouse.

miércoles, 10 de mayo de 2017

TAMARINDO

                                         
El tamarindo (tamarindus indica) es un árbol tropical y la única especie del género tamarindus, perteneciente a las fabaceae. Es originario de África tropical, en particular de Sudán, donde sigue creciendo salvaje. Se extendió a Asia meridional, probablemente por la mano del hombre, y se cultiva allí desde hace unos miles de años. se introdujo a América por los conquistadores españoles y portugueses en el siglo XVI. Hoy en día, México y Centroamérica son los mayores productores y consumidores del fruto.
La pulpa de la fruta se utiliza como condimento tanto en Asia como en Latinoamérica. Se usa en la elaboración de salsas y postres. Las hojas, la pulpa y la corteza también tienen aplicaciones medicinales. Por ejemplo, en Filipinas, las hojas son tradicionalmente usadas en té para reducir la fiebre causada por la malaria. También es un laxante eficaz y un somnífero natural.
El tamarindo es muy nutritivo ya que nos aporta hidratos de carbono, contiene proteína vegetal compuesta por aminoácidos como el triptófago, la metionita o la lisina. Además, nos aporta gran cantidad de fibra soluble. Tiene reducido contenido de lípidos, vitaminas A, B3 y C, minerales como el magnesio, calcio, potasio, fósforo, hierro y azufre.
El tamarindo protege el hígado, mejora los casos de colesterol alto, combate el estreñimiento y ayuda a prevenir las hemorroides. En la medicina ayurvédica se usa externamente para rejuvenecer la piel, haciendo un peeling al que se añade café, azúcar o bicarbonato.
He aquí algunas recetas:

INFUSIÓN DE TAMARINDO
1 vaso de agua                                                        
1 cucharada de pulpa de tamarindo
Poner a calentar un vaso de agua en un cazo y cuando rompa a hervir añadimos la cucharada de pulpa de tamarindo, movemos bien y a los cinco minutos apagamos el fuego, se tapa y deja reposar unos minutos.


COSTILLAS DE CERDO AL TAMARINDO
1 cucharada de aceite vegetal
2 libras de costillas de cerdo
1 cebolla blanca mediana
2 dientes de ajo                                                                                        
¼ taza de concentrado de tamarindo
2 tazas de agua
4 o 5 cucharadas de azúcar morena o panela rallada
2 cucharadas de vinagre de vino
1 cucharada de harina disuelta en ¼ taza de vino rosado seco
Calentar el aceite en una sartén grande a fuego fuerte. Añadir las costillas y cocinarlas por los dos lados hasta que estén doradas. Retirar de la sartén y reservar.
Agregar la cebolla finamente picada a la misma sartén revolviendo ocasionalmente de tres a cuatro minutos hasta que esté tierna, agregue el ajo y cocine treinta segundos. Agregue el agua, la pasta de tamarindo, el azúcar, vinagre y caldo. Regrese las costillas a la sartén y deje que hierva. Reducir el fuego y tapar la sartén. Dejar cocinar durante una hora o hasta que estén tiernas. Retirar las costillas a un platón y mantener calientes. Mientras, hierve la salsa hasta reducirla a la mitad quitando toda la grasa posible. Agregar la mezcla de harina y vino, revolviendo hasta que la salsa se vea espesa. Verter la salsa sobre las costillas y servir con arroz blanco.

JALEA DE TAMARINDO 
La jalea de tamarindo es un postre rápido y delicioso que se hace con los tamarindos crudos.
Ingredientes:
4 onzas de tamarindos sin cáscaras
2 tazas de azúcar
½ cucharadita de bicarbonato de sodio
1 clara de huevo o menos si es grande
Se mojan los tamarindos y se dejan reposar para que se hidraten. Luego se les agrega el azúcar y con molinillo se machaca bien hasta que la pulpa del tamarindo se homogenice con el azúcar. Se agrega entonces la clara de huevo y se sigue revolviendo hasta que la mezcla se vea suavecita. Por último, se agrega el bicarbonato disuelto en un poquito de agua (una cucharada) y se bate hasta obtener una consistencia espumosa y un bonito color claro.

BOLAS DE TAMARINDO
La elaboración de las bolas de tamarindo es totalmente artesanal, fácil. Los únicos ingredientes son azúcar y tamarindo crudo. Las cantidades se calculan teniendo en cuenta el grado de acidez del tamarindo y el gusto de la cocinera. Generalmente es el doble de azúcar que de tamarindo.
Ingredientes:
250 g de tamarindo sin cáscara
500 g de azúcar

Mojar los tamarindos y enjuagar para sacar cualquier residuo de cascara, escurrir y dejar reposar para que se hidraten. Luego de una hora aproximadamente se adiciona el azúcar y se comienza a amasar hasta lograr que la pulpa del tamarindo y el azúcar se integren formando una masa maleable. Las semillas deben seguir dentro de la piel que las cubre y harán parte de la bola de tamarindo. Tomar porciones de esta mezcla y formar las bolas del tamaño deseado. Espolvorear con azúcar para que no se peguen entre sí y dejar secar a temperatura ambiente o al sol. Guardar en recipientes herméticos.